Otro título sugerido: Sumate a la campaña pro «hagamos de eso que vos llamás una colección de música pero en realidad es una pila de mierda, un lugar habitable».

 

La tierra era caos y confusión y oscuridad por encima del abismo, y un viento de Dios aleteaba por encima de las aguas. Dijo Dios: «Haya ID3 Tag«, y hubo luz.

Génesis – v1.2 RC

 

Durante los últimos diez a doce años, yo, ella, mis parientes, mis empleados y un par de amigos hemos venido acumulando música en formato MP3 en mi servidor sin ningún órden en particular. Cada quien como se le cantó el culo ese día, fué y copió y pegó en su directorio la tal o cual cantidad de archivos .mp3 que:

  • Bajó de internet infringiendo algún tipo de ley que protege derechos de autor y propiedad intelectual.
  • Se robó de la PC de un amigo o cliente infringiendo la anterior mas la que protege el derecho a la privacidad (Eso lo acabo de inventar, ¿existe?).
  • O que ripeó del CD que fué y se compró en su momento y por una cuestión de comodidad –que hoy en día es mas simple escuchar un mp3 que un CD– prefirió tener en ese formato.
Mi colección de música toda desordenada era un basurero.

Mi colección de música toda desordenada era un basurero.

 

El resultado como era de esperarse, es la pila de mierda desordenada mas grande que puedan imaginarse. Ahora que los ordené, sé que son 87Gb de archivos, una masa  informe, dispersa, mal nombrada, mal etiquetada y totalmente desperdigada, duplicada, triplicada y hasta cuadruplicada en algunos pocos casos que detecté.

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¿Entre los de determinada religión estará mal visto que te guste escuchar Slipknot?, ¿entre tus compañeros de poker estaría mal visto que te guste escuchar una canción de Thalía sin verle las tetas en el video clip?, ¿en tu clase de violonchelo te mirarían bastante mal si supieran que te gusta la tal o cual canción de Daddy Yankee?, ¿te echarían a patadas en el culo de tu trabajo si supieran que tenés todos los CD de Damas Gratis en el playlist del iPod?

Este es otro artículo que tengo pendiente de escribir hace meses, desde que un día estando en casa de Lucas de la nada me soltó esa misma pregunta:

 

– ¿Cuál es tu placer culposo?

 

La pregunta de Lucas venía por el lado de la heterosexualidad. Su placer culposo era algún tema de Cristian Castro, creo que ese donde llueven estrellas… Ahora no sé si es que no lo recuerdo o no lo quiero recordar. Podría tener un bloqueo inconsciente, por que hay cosas que mejor no enterarse.

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Otro título sugerido: Crónica de un intento desesperado por revivir un Linux remoto sin tener acceso presencial. (Bueno, tal vez no tan desesperado, lo confieso).

 

La vida es como un panqueque. Nada te prepara para lo que está por venir por que nunca se sabe. En algún momento vos, que literalmente eras un huevito, vas a romper el cascarón, te vas a mezclar con la harina y terminar en la sartén de la vida.

Un día el destino, cocinero hijo de puta, decide que de ese lado ya te freíste lo suficiente. El panqueue vuela en el aire, da un giro de 180 grados y aterriza del otro lado para seguir cocinándose a buen ritmo. ¿Cómo irás a terminar?

¿Crudo? ¿a punto? ¿crocante? ¿quemado e incomible?, nunca se sabe.

Mi salto por los aires ocurrió hace poco mas de dos años. Algunos meses mas tarde, metí algunas mudas de ropa en un bolso y ahora vivo 600Km mas allá.

Dejé toda una vida atrás como ya había hecho en un sinnúmero de oportunidades anteriores. Entre todas las cosas que dejé atrás, quedó mi fileserver, el último de mis Gentoos. Unattended, en piloto automático, salvado de una ingente cantidad de cortes de energía eléctrica por una UPS de medio pelo, tirado en un rinconcito, me lo imagino juntando una finísima pero uniforme capa de polvo conforme pasan los meses. Enterrado en vida y olvidado pero cumpliendo su función a raja tabla, como siempre hizo y salvaguardando toda mi información personal, monitoreando todas mis PC con nagios y munines. Parece estar haciendo nada pero en realidad hace muchísimo.

 

Ahhhh... Gentoo... ¿No es maravilloso?

Ahhhh… Gentoo… ¿No es maravilloso?

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