Creo que es la primera vez en la historia del hilachento que vengo a tirarles por la cabeza con una banda Argentina, pero acá va: recientemente descubierta por quien suscribe, otra que me voló la peluca, con un sonido cuanto menos novedoso. La banda se llama Octafonic, la canción que mas me llamó la atención: Mini Buda.

Octafonic – Mini Buda – cuatro minutos de esta cosa rara y refrescante en Youtube.

Awolnation – Sail | cuatro minutos y medio en Youtube

Eso mismo que me pasó cuando escuche Scary Monsters & Nice sprites de Skrillex me volvió a pasar con esta canción. Llevo como tres meses tratando de cazarla con TrackID o Shazam sin suerte. Hoy venía escuchando sugerencias por Spotify camino a casa y me la tiró por la cabeza así que acá está. Por fin me enteré como se llamaba esta canción hija de puta.

¿La andabas buscando? ¡De nada!

¿Entre los de determinada religión estará mal visto que te guste escuchar Slipknot?, ¿entre tus compañeros de poker estaría mal visto que te guste escuchar una canción de Thalía sin verle las tetas en el video clip?, ¿en tu clase de violonchelo te mirarían bastante mal si supieran que te gusta la tal o cual canción de Daddy Yankee?, ¿te echarían a patadas en el culo de tu trabajo si supieran que tenés todos los CD de Damas Gratis en el playlist del iPod?

Este es otro artículo que tengo pendiente de escribir hace meses, desde que un día estando en casa de Lucas de la nada me soltó esa misma pregunta:

 

¿Cuál es tu placer culposo?

 

La pregunta de Lucas venía por el lado de la heterosexualidad. Su placer culposo era algún tema de Cristian Castro, creo que ese donde llueven estrellas… Ahora no sé si es que no lo recuerdo o no lo quiero recordar. Podría tener un bloqueo inconsciente, por que hay cosas que mejor no enterarse.

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Cada tanto me encuentro con una canción que difiere tanto de los preestablecido que me choca. Cuando me choca en el buen sentido de la palabra, que me resulta novedosa y refrescante, usualmente después con los años se vuelve parte del estándar, del montón. Termina siendo un estilo con nombre propio y a veces hasta con apellido de alta alcurnia.

Me viene sucediendo esto mismo desde hace años. Cuando escuché el primer tema que catapultó a la fama en carácter de irrevocable a Justin Timberlake, por ejemplo, –ya ni recuerdo cual fue y no estoy tan seguro pero puede haber sido este: Justin Timberlake – Cry me a river-, con esa percusión entrecortada golpeando el bombo en semicorcheas y que todos los instrumentos van respetando al pié de la letra (silencios incluídos) me sonó a cosa rara pero intrigante a la vez.

Ese estilo musical que en aquel entonces sonaba a cosa rara hoy me parece lo mas normal del mundo.

Me ha vuelto a suceder con cualquiera de las canciones de Management por ejemplo, o con Beirut.

Hoy, nuevamente, he escuchado el futuro, algunos años antes de que ocurra, como siempre. Hoy Youtube que me conoce mejor que la madre que me parió consideró prudente sugerirme que escuche a unos tales Skrillex, mas puntualmente una canción en particular: Scary Monsters and Nice Sprites.

Me dejó atónito. Eso, (A ver si el tiempo como siempre me da la razón) es lo que se va a escuchar a diario dentro de algunos años como si fuera lo mas normal del mundo. Ese estilo musical que según la wikipedia se llama hoy en día “electro house/dubstep” y que seguramente evolucionará hasta un nombre mas adecuado o abreviado, es el futuro, es lo que van a escuchar mis nietos, es lo que canta Optimus Prime en la ducha.

Entre la versión original y la de Pinn Panelle son tan buenas las dos que no se con cual quedarme:

Pinn Panelle – Scary Monsters and Nice Sprites | 4 minutos y medio en Youtube