Causa y efecto.

Bajo el título de «Finísimo, de salón» me acaba de llegar por mail esto que copio y pego a continuación:

Una pareja gay viajaba en un avión. Uno de los dos confiesa a su enamorado una fantasía de siempre: Tener sexo en las alturas.

-Imposible, el avión viaja lleno, dice el otro.

El primero insiste:
-¡Pero si van todos durmiendo, inclusive la tripulación!

Para probar que era verdad, se levanta y pregunta:
-¿Alguien de ustedes tiene un pañuelo?

Silencio total, ninguna respuesta.
El novio entonces se convence y bastante excitado con la idea, arrebata del brazo hacia sí a su amado y tienen sexo desenfrenado en silencio.

45 minutos mas tarde y 5 filas de asientos mas atrás, un pasajero se despierta ante un incesante castañear de dientes y descubre al viejito que venía sentado a su lado temblando.

-¿Se siente bien? ¿Le pasa algo?
-No, nada. Estoy temblando de frío por el aire acondicionado.
-Pero abuelo, puede pedirle una manta a las azafatas
-Ni loco. Mas temprano un tipo pidió un pañuelito y le rompieron el culo, imaginate si llego a pedir una manta…

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