Todavía no lo entiendo mucho al Facebook ese, no le he dedicado tiempo mental, considero que no vale la pena pero ya desde el principio una cosa me quedó clarísima: Facebook está empecinado en mostrarme tetas.

Es que en su afán de mostrarme fotos de gente que quizás conozca, Facebook no para de mostrarme tetas que no conozco, de mujeres que tampoco conozco.

Quizás sea como en el chiste ese:

– ¡Eh, primo! ¿Vienes de jugar al billar?

– No… ¿Por?

– Por que traes un olor a bola bárbaro.

¿Será que Facebook detecta que la gran mayoría de mis contactos son hombres y de puro buenazo que es se apiada de mi y trata de emparejarme con las mejores tetas en 80 kilómetros a la redonda?

Permanentemente a la derecha de mi página de inicio me encuentro con cosas como esta, (Y si, la carne es debil, el voyeurismo es mas fuerte):

Facebook se equivoca. No conozco a ninguna de las seis.

Facebook se equivoca. No conozco a ninguna de las seis.

Y no contento con eso, casi la totalidad de las personas que Facebook deduce que pudiera yo llegar a conocer son mujeres. Todas perfectas desconocidas si me preguntan a mi:

Facebook abogando por la proliferación de la raza humana, conectando sexos opuestos entre si.

Facebook abogando por la proliferación de la raza humana, conectando sexos opuestos entre si.

Ahora entiendo el tan rotundo éxito de Facebook como red social. Así cualquiera. Digo… Si Ya tienen funcionando un detector de caras en unas cuantas aplicaciones, ¿Por que no habrían de implementar un «detector de tetas»? El código se me ocurre que debe ser bastante mas simple.

¿A ustedes también les pasa o puedo pasar a considerarme como «El elegido» a partir de ahora?

Era demasiado bueno para ser verdad. Tanto tiempo leyendo sobre Facebook por todos lados y suscripto como estoy a unos cuantos blogs que hablan sobre seguridad informática, he estado bastante al corriente de todos los problemas que fué sufriendo con los años y las subsiguientes quejas de los usuarios al respecto.

Como últimamente las aguas están tranquilas, me perdí un asado y salvo por algún que otro atropello a la privacidad todo parece ir viento en popa y con HTTPS para el login, ¡Allá vamos!, me dije.

Y acá estoy, dos dias mas tarde, tratando de entender todo este asunto del que si bien tenía algunas nociones teóricas, en la práctica puede resultar un poco apabullante al principio. Dos días es el tiempo que me tomó encontrarle la primera falla al engranaje. Si recién estoy desayunándome con todo esto, no me quiero ni imaginar la que me espera…

Mierda, como estas ya me imagino cuantas mas me voy a encontrar ahora que uso Facebook.

Mierda, como estas ya me imagino cuantas mas me voy a encontrar ahora que uso Facebook.

 

Facebook –supuestamente– debería importar en un lapso no mayor a 3 horas cada artículo que yo publique en el blog y republicarlo a modo de nota de forma totalmente automatizada en el muro pero a menos que lo haga yo de forma manual con cada artículo que escriba, Facebook ni se entera de la existencia del hilachento.

Algo tan pero tan sencillo que hasta me da vergüenza ajena: Leer texto, escribir texto. Punto. Todo lo que Facebook tiene que hacer es adquirir usando RSS las actualizaciones recientes y escribirlas a modo de publicación. Se me antoja bastante mas simple de programar que la granja, ¿No?

De todas formas es entendible. Por cada usuario intentando utilizar esta función, debe haber diez mil usando la granjita esa…

Este artículo me va a servir de paso a modo de conejillo de indias. Lo dejo aquí en el blog y esperaré hasta mañana a ver si aparece publicado en el muro automágicamente. De no ser así, ya anduve husmeando alternativas y me parece que me voy a decantar por un tal RSS Grafitti, no solo por que se menciona en varios sitios que cumple su función perfectamente si no también por que me cayó simpático el nombre.

Día dos, primer problema con Facebook. ¿Por que no lo habrá comprado Google cuando era apenas un esbozo de sitio web? Todo funcionaría seguramente.

 

Actualización, casi 24 Hs después de haber escrito el artículo: No, no hubo suerte. Las notas de Facebook no actualizan el muro con el nuevo contenido del blog. Voy a deshabilitar el servicio y probar si tengo mejor suerte con RSS Grafitti.

Seguime en Facebook.

Seguime en Facebook.

Si, después de meses de cavilación y todavía dubitativo –¿estaré totalmente en mi cabales?-, hoy por medio de este acto que poco tiene de solemne por que siempre llego tarde a todos lados, vengo a anunciar que para todos aquellos vagos de mierda a los que les resulte incómodo darse una vueltita por el hilachento cada cierto tiempo para ver si tuve a bien escribir algo nuevo y que nunca se llevaron bien con el lector de titulares mediante RSS, ahora también podrán enterarse de mis divagues por medio de Facebook

Así que ya saben, si sucumbieron a Facebook hace tanto tiempo que lo consultan de manera regular, no se las podría haber hecho mas facil: Ahora también Maldito Nerd en Facebook y en Technicolor.

Sepan disculpar el desliz todos aquellos detractores de Facebook con los que tuvimos largas charlas en su momento y que supieron aconsejrame tan bien al respecto.

Me gusta(ba) considerarme de la vieja escuela, me sentía muy cómodo siendo viejo, choto y mal acostumbrado. Pasar por alto todas las modas pasajeras esperando que en un futuro no muy lejano no sean mas que un murmullo, una conversación de reunión de amigos nerd en la mesa de café:

– ¿Te acordás de ese coso que habían hecho, feis-algo, como era?

No sé si con esto fuí muy inteligente o muy boludo. Si me hubiera subido al tren de las redes sociales años atrás cuando la bola de nieve recién empezaba a rodar ladera abajo, hoy tendría una cuenta en Facebook, Hi5, Myspace, Orkut, Twitter y vaya uno a saber cuantas decenas mas de servicios similares. Mi bandeja de entrada de la cuenta de correo tendría tanto movimiento a diario con eso de «Juan Garompa te ha invitado a nuevaredsocial.net» o «Cabeza de Guano te ha etiquetado en una foto» que ya no lo podría utilizar para nada mas. ¿Será por esto que las redes sociales están teniendo precedencia inclusive sobre servicios tan antiguos, básicos y elementales para la vida diaria de los pocos que vamos quedando?

En ese sentido por ser un boludo bárbaro terminé siendo mas inteligente. Me salió bien, pero fué nada mas que un golpe de suerte. No tengo cuenta en ninguno de estos servicios y si me tengo que subir ya mismo a la bola de nieve, evidentemente no necesito de ningún otro que no sea Facebook.

Al día de hoy, es imposible tener una vida social real únicamente y mantenerse fuera de la vida social virtual por que la línea que separa lo real de lo virtual al igual que la que separa al bueno del boludo, es cada vez mas finita y difusa:

– ¿Por que no viniste al asado?

– ¿Que asado? Ni me enteré… No me avisaron…

– Boludo, avisé por Facebook.

O este otro caso:

– Ahí Germán subió un video del último ensayo a Facebook.

– Uh, a ver… ¡CLICK!

«Únete a Facebook para estar en contacto con tus amigos, compartir fotos y crear tu perfil personal.»

* Cualquier coincidencia con la realidad es intencional, me han sucedido ambas cosas en un lapso no mayor a 15 días.

Tener vida social sin Facebook está empezando a parecerse a tener vida social sin teléfono celular. Te vas quedando fuera de contexto. Tus excusas de sabiondo y aires de superioridad te los tenés que meter en el culo. Los otros se comieron un flor de asado, hasta sobró Fernet. Vos no.

Vos, no tenías Facebook.

Después de leer hace un tiempo que para algunos sitios Facebook está generando mas tráfico que el mismísimo Googley de vivirlo en carne propia en las estadísticas de este Blog-, de haber leído en algún lugar que ahora no puedo recordar ni googleando que cada vez mas gente usa sus credenciales de Facebook para autenticarse en otro tipo de sitios y de haberme perdido de un asado con fernet, creo que está clarísimo:

Hasta aquí llegué. Debería haberme hecho una cuenta en Facebook en lugar de ponerme a escribir todo esto. Agachar la cabeza, registrarme con todos mis datos reales (pero tipeando bien despacito, sin hacer ruido, sin levantar la perdiz) en Facebook y quedarme ahí en el rinconcíto al pié de la montaña, cabisbajo, con la cola entre las piernas como perro regañado, esperando a que me aplaste la avalancha.